Crecen tan rápido y… ¡Aprenden a insultar más rápido todavía! En este post vamos a ver cómo podemos afrontar estas situaciones donde nuestros hijos nos insultan y nos dicen palabrotas.
Antes de empezar…
Cuando un hijo/a insulta a su padre o madre, se trata de una conducta contraria a la naturaleza de una familia, pero cada caso es individual, e incluso se puede dar el caso de que dos madres que lean esta entrada de blog, aplicarán las pautas descritas y obtendrán resultados distintos.
Escuchar a nuestro hijo/a insultar, es enfrentarnos a un momento incómodo, ya sea en casa, en la escuela o en público, e incluso escuchar un vocabulario inadecuado puede ser chocante y preocupante.
Todos tenemos diferentes formas de lidiar con esta situación tan difícil, pero en estas ocasiones hay que ser reflexivos y analíticos. Se deben considerar factores como la relación entre padres e hijo, las circunstancias que llevaron al insulto y los posibles problemas subyacentes.
Tomar medidas inmediatas para abordar el incidente y buscar ayuda de nuestro profesional de psicología de “amuleTO” en Churriana de la Vega (Granada), para ayudarles a llevar a cabo pasos importantes en la resolución de la situación.
Podemos encasillar estas situación con el siguiente nombre técnico: violencia filio parental.
¿Qué es la violencia filio parental?
La violencia filio parental es cuando el hijo o hija insulta, amenaza, roba, pega a su madre y/o su padre.
Consejos y recomendaciones si tu hijo te insulta
A continuación vamos a ver todas las pautas y consejos para manejar la situación de una manera efectiva cuanto tu hijo o hija te insulta o te dice palabrotas.
Mantén la Calma
Es natural sentir enojo o sorpresa cuando escuchas a tu hijo insultar.
Sin embargo, reaccionar con ira o castigos severos puede empeorar la situación. Trata de mantener la calma y abordar el problema con una mente clara.
Investiga el Contexto
Antes de tomar cualquier medida, es importante entender el contexto. ¿Dónde escuchó tu hijo el insulto? ¿Lo repitió sin saber su significado o lo utilizó con la intención de herir? Habla con tu hijo para obtener más información.
Explícale el Significado y las Consecuencias
Los niños a menudo no entienden el verdadero significado de las palabras que usan.
Explícale a tu hijo por qué ese lenguaje es inadecuado y cómo puede afectar a los demás. Utiliza ejemplos claros y apropiados para su edad.
Modela un Buen Comportamiento
Los niños aprenden observando a los adultos. Asegúrate de que el lenguaje que usas en casa sea respetuoso y apropiado.
Si cometes un error y usas un lenguaje inapropiado, reconoce tu error y discúlpate, mostrando a tu hijo cómo manejar estos momentos.
Fomenta la Comunicación y la Empatía
Enséñale a tu hijo habilidades de comunicación positiva. Anímale a expresar sus sentimientos con palabras adecuadas en lugar de recurrir a los insultos.
Además, fomenta la empatía ayudándolo a entender cómo se sienten los demás cuando son insultados.
Establecer Consecuencias Claras
Es importante tener consecuencias claras y consistentes para el uso de lenguaje inapropiado.
Asegúrate de que las consecuencias sean proporcionales y justas, y explícaselas a tu hijo de antemano para que sepa qué esperar.
Refuerza el Comportamiento Positivo
Reconoce y refuerza el buen comportamiento. Elogia a tu hijo cuando usa un lenguaje apropiado o maneja una situación difícil sin recurrir a los insultos.
El refuerzo positivo puede ser una herramienta poderosa para cambiar el comportamiento.
Busca Ayuda Profesional si es Necesario
Cuando los insultos de un niño hacia sus padres se vuelven un problema persistente y difícil de manejar, la intervención de nuestro equipo de psicólogos de “amuleTO” en Churriana de la Vega, puede ayudarles.
¿Y cómo es la intervención? ¿Cómo pueden ayudar los profesionales?
- Evaluación inicial: Lo primero de todo es hacer una evaluación inicial y exhaustiva, para entender la raíz del comportamiento del niño, lo que incluye: una entrevista con los padres, para obtener una visión completa del comportamiento del niño y en el contexto familiar.
Además de una observación directa: evaluar el comportamiento del niño en diferentes entornos, como en casa o en la escuela.
Y por último la evaluación del psicólogo, utilizando cuestionarios y pruebas para evaluar el estado emocional y conductual del niño.
- Identificación de Factores Contribuyentes:
A través de la evaluación, el psicólogo puede identificar factores que contribuyen a los insultos, tales como:
- Problemas emocionales: Ansiedad, depresión o frustración.
- Dificultades de comunicación: Falta de habilidades para expresar emociones de manera adecuada.
- Ambiente familiar: Dinámicas familiares disfuncionales, estrés en el hogar o patrones de comportamiento aprendidos.
- Problemas en la escuela: Conflictos con compañeros o dificultades académicas.
- Intervención Terapéutica: Una vez identificadas las causas subyacentes, el psicólogo puede implementar diferentes tipos de intervenciones terapéuticas, entre ellas:
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Ayuda al niño a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos y comportamientos problemáticos. La TCC puede enseñar al niño técnicas para manejar la ira y la frustración de manera constructiva.
- Terapia de Juego: Utiliza el juego como medio para ayudar al niño a expresar sus emociones y resolver conflictos internos de manera simbólica y segura.
- Terapia Familiar: Involucra a todos los miembros de la familia para mejorar la comunicación y las dinámicas familiares. Esto puede ayudar a los padres a establecer límites claros y consistentes y a reforzar el comportamiento positivo.
- Apoyo y Educación para los Padres: Además de trabajar directamente con el niño, el psicólogo ofrece apoyo y orientación a los padres.
- Técnicas de manejo del comportamiento: Estrategias efectivas para responder a los insultos y reforzar el buen comportamiento.
- Comunicación efectiva: Cómo comunicarse con el niño de manera que fomente el respeto y la comprensión mutua.
- Autocuidado: Consejos para manejar el estrés y mantener un ambiente hogareño saludable y positivo.
- Seguimiento y Evaluación Continua: El proceso terapéutico no termina con las sesiones iniciales.
El psicólogo realizará un seguimiento continuo para evaluar el progreso del niño y ajustar las intervenciones según sea necesario.
La evaluación continua asegura que cualquier nuevo desafío sea abordado de manera oportuna y efectiva.
En conclusión, la intervención de un psicólogo puede ser crucial para abordar los comportamientos insultantes de un niño. A través de una combinación de evaluación, intervención terapéutica, desarrollo de habilidades y apoyo a los padres, un psicólogo puede ayudar a cambiar patrones de comportamiento negativos y fomentar un ambiente familiar más saludable y armonioso.
Si estás enfrentando este desafío, considera buscar la ayuda de un profesional no dudes ponerte en contacto con nuestro equipo multidisciplinar de “amuleTO” en Churriana de la Vega.
Contáctanos haciendo clic aquí, te podemos ayudar con esto y mucho más.
Laura Ortega de la Torre
Terapeuta Ocupacional y Directora del centro
Terapia Ocupacional “amuleTO” en Churriana de la Vega (Granada)
Nº Colegiación: 68 COPTOAND
Cuando quien insulta es un adolescente
No es lo mismo que un niño de cinco años suelte una palabrota copiada del patio a que un chico de quince te llame algo delante de sus hermanos y se vaya dando un portazo. La palabra puede ser la misma; lo que hay detrás, no.
En la adolescencia se juntan tres cosas a la vez: un cerebro que todavía está terminando de construir el freno de los impulsos, una necesidad legítima de separarse de sus padres para construir su propia identidad, y muchas veces un malestar que no sabe nombrar de otra forma. El insulto suele ser el síntoma más visible, casi nunca el problema.
Eso no lo hace aceptable. Significa que castigar el insulto sin entender de dónde sale suele funcionar durante una semana y volver más fuerte a la siguiente.
Qué cambia según la edad
Hasta los 6 años
Casi siempre es imitación y falta de recursos para expresar frustración. Todavía no maneja bien la palabra que le falta. Se trabaja dando nombre a lo que siente y ofreciéndole alternativas concretas.
De 6 a 11 años
Ya sabe que molesta y lo usa a propósito, normalmente para conseguir algo o para escapar de una situación. Aquí las consecuencias claras y sostenidas sí funcionan, siempre que sean las mismas cada vez.
Adolescencia
Aparece la lucha por la autonomía. El insulto se vuelve una forma de marcar distancia. Los castigos duros suelen escalar el conflicto en lugar de cortarlo. Lo que ayuda es negociar límites y no entrar al trapo en caliente.
Qué hacer en el momento, con un adolescente
No respondas en caliente. No porque no tengas razón, sino porque en ese momento ninguno de los dos puede escuchar. Basta con dejar claro que eso no se dice, y aplazar la conversación: «así no, hablamos luego». Y hacerlo de verdad, luego.
Cuando llegue ese luego, pregunta antes de sermonear. «¿Qué te ha pasado?» abre más puertas que «¿te parece bonito?». Y separa siempre la conducta de la persona: lo que no se tolera es el insulto, no él.
Sé previsible con las consecuencias. Un adolescente aguanta mucho mejor un límite firme que uno que cambia según el humor con que llegues a casa. Lo que le desorienta no es la norma, es la arbitrariedad.
Si además hay agresión física, esto ya no es una cuestión de pautas
Cuando un hijo pega, empuja, rompe cosas, amenaza o roba en casa, se llama violencia filio-parental y no se resuelve leyendo consejos. Necesita intervención profesional, y a veces más que eso.
- Si hay riesgo en este momento, llama al 112. No es exagerar y no es traicionar a tu hijo: es cortar una situación que puede ir a peor.
- Habla con su médico o pediatra. Hay causas médicas y psiquiátricas que pueden estar detrás de un cambio brusco de conducta y que hay que descartar primero.
- Los servicios sociales de tu ayuntamiento tienen programas específicos de violencia filio-parental, gratuitos, y están acostumbrados a estas llamadas.
- El teléfono ANAR de la familia, 600 50 51 52, orienta a padres y madres de forma anónima y gratuita.
Pedir ayuda con esto no dice nada malo de ti como padre o como madre. Dice que la situación os ha desbordado, que es exactamente cuando hay que pedirla.
Cuándo conviene consultar aunque no haya agresión
Si lleváis meses así y las pautas de casa ya no cambian nada. Si el insulto ha dejado de ser puntual y se ha vuelto la forma habitual de hablarte. Si notas que tiene la mecha corta también fuera de casa, en el instituto o con sus amigos. Si tú has empezado a evitar temas por no montar otra bronca. O si detrás del enfado ves algo más —tristeza, aislamiento, un cambio que no te cuadra.
En AmuleTO trabajamos la conducta con el chico o la chica y, en paralelo, las pautas contigo. Esa segunda parte no es un añadido: en adolescentes, buena parte de lo que cambia depende de cómo se responde en casa el resto de la semana.
La entrevista inicial sirve para escucharte y orientarte, cuesta 40 € y no compromete a nada más. Estamos en Calle Calvo Sotelo, 9, Churriana de la Vega, y puedes llamarnos al 679 19 14 85.
¿Las rabietas se os han hecho grandes?
Trabajamos la conducta con el niño y las pautas contigo. La mitad del resultado está en casa.


